Tratamiento con Balón ¿Qúe debo saber?

¿Qué es el balón intragástrico?

Desde el año 2002  nuestro equipo médico liderado por los Dres. Turró y Espinós, viene realizando con éxito un tratamiento verdaderamente eficaz en la lucha contra la obesidad: el balón intragástrico. En la actualidad nuestro equipo médico ha tratado más de 1.600 pacientes.

En España se utiliza esta técnica desde hace 15 años y ha resultado el procedimiento no quirúrgico más efectivo para combatir la obesidad. El balón intragástrico es un tratamiento que posibilita perder una media de hasta 22 Kg. en un máximo de 5-6 meses.

¿Para qué sirve y cómo funciona el balón intragástrico?
El balón intragástrico es un globo blando de silicona que se inserta en el estómago y se rellena con una solución fisiológica estéril dando una sensación de saciedad y de falta de apetito. Se introduce por vía endoscópica y se retira de la misma forma.

El balón intragástrico está indicado en pacientes con obesidad moderada, severa o mórbida que no han conseguido perder peso de forma mantenida con otros programas (de acuerdo a los criterios establecidos por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad). Su uso para perder peso antes de una intervención de cualquier tipo  puede reducir los riesgos asociados con operaciones en pacientes obesos.

El balón intragástrico es un procedimiento extraordinariamente eficaz de ayuda a una dieta y un programa de modificación del comportamiento dietético supervisado por un equipo de profesionales. La clave del éxito del balón es el cumplimiento del programa de seguimiento posterior, que el paciente se compromete a cumplir.

¿Cómo se pone el balón?
El balón intragástrico es un globo de silicona que se introduce por vía endos-cópica por la boca y se aloja en el estómago. A continuación se coloca el balón intragástrico en estómago y se hincha con suero teñido de azul de metileno, de modo que si fuga el paciente orinará de color verde-azulado a los 60 minutos del inicio de la fuga (aproximadamente). El balón intragástrico puede ser hinchado con un volumen que oscila entre 400 y 700 centímetros cúbicos. El volumen elegido en su caso dependerá de su sobrepeso y del tamaño de su estómago y se definirá durante la colocación.

¿Cómo es la implantación del balón intragástrico? ¿Cuáles son los siguientes pasos?
La colocación del balón es un proceso indoloro. Es un procedimiento endoscópico (no quirúrgico) que se realiza bajo sedación y el paciente no nota absolutamente nada cuando se le coloca. La realización del procedimiento se hace en unos 15 minutos y en 1 hora el paciente ya puede ir a casa. 



1.-Inserción del Balón por vía endoscópica
2.-Relleno del balón
3.-Balón hinchado 
4.-Balón colocado en el estómago una vez hinchado

Una vez colocado el balón ¿Qué tratamientos hay que seguir?
La colocación del balón conlleva riesgos  mínimos, pero es necesario llevar un control médico multidisciplinar posterior  a la colocación. Existe un tratamiento dietético que enseña al paciente a comer de un modo distinto y por otra parte nuestro endocrino se encargará de vigilar aspectos como la diabetes o la hipertensión.

Adaptación al balón intragástrico
Los primeros días  el paciente sentirá molestias a medida que su estómago se acostumbra a la presencia del balón. Puede sentir náuseas, o experimentar vómitos o diarrea hasta que su cuerpo se adapte.
Estas condiciones son normales y están previstas. Nuestro equipo médico  proporciona al paciente instrucciones estrictas sobre su régimen de hidratación durante este periodo. Durante el primer día, es probable que sólo tome unos sorbos de agua, en los días posteriores es fundamental beber mucha agua y evitar comer alimentos sólidos.

La dieta a seguir durante los tres primeros días podrá incluir lo siguiente:
Zumos, Leche,Sopas o purés poco densos, Gelatina y  deberán evitarse los siguientes alimentos: Café, Bebidas gaseosas, Alimentos con grasa, Chocolate, Helados etc..

Es importante tener en cuenta durante las 24 horas posteriores a la colocación del balón que:
 . No deben realizarse actividades físicas.
 .El paciente debe beber líquidos fríos en pequeñas cantidades, empezando por una cucharadita, y aumentando la cantidad según su capacidad, de esta manera se disminuye el riesgo de sufrir náuseas o vómitos.

Durante estos días nuestros pacientes podrán telefonear a nuestro equipo médico para consultar cualquier reacción o molestia que sienta.
Después de varios días con una dieta de líquidos el paciente estará preparado para empezar la transición a alimentos semisólidos y posteriormente a sólidos. La rapidez de esta transición dependerá de su progreso y de cómo esté tolerando su cuerpo los líquidos.
Es importante realizar esta transición lentamente, sin intentar acelerar el proceso de adaptación.
Una vez finalizada esta transición el paciente comenzará a reunirse periódicamente con nuestro equipo de asistencia médica. El médico, dietista y demás especialistas tendrán una función importante en la evaluación de sus necesidades para crear un programa personalizado.
El éxito con el balón intragástrico dependerá de lo dispuesto que esté  el paciente a aprender de su equipo y a adoptar en su vida diaria unos principios saludables.

Seguimiento del proceso y extracción
Después de las dos primeras semanas  su cuerpo ya se habrá adaptado al balón, estará siguiendo un plan de nutrición y habrá reanudado sus actividades normales.

Durante los seis meses siguientes es fundamental reunirse con el médico para controlar la pérdida de peso, y con el equipo de asistencia para que le instruyan según su progreso. Este periodo es importante para mantener la pérdida de peso después de que sea extraído el balón.

Durante el periodo que tenga el balón intragástrico implantado, el paciente deberá  seguir con atención y comunicar cualquier cambio inusual en la manera de sentirse.

¿Cómo se quita el balón?
El procedimiento de extracción del balón es similar al de inserción. Se hace pasar un tubo por la boca, se desinfla el balón y se extrae por el esófago y la boca una vez desinflado.

A tener en cuenta antes de la extracción:

El paciente no debe ingerir ningún alimento sólido 24 horas ni líquido 12 horas antes del procedimiento.

El paciente debe acordar con alguien que le acompañe a su domicilio desde el centro de asistencia y que esté a su disposición durante un par de días.

Después de la extracción del balón el paciente seguirá estando bajo al supervisión del equipo de asistencia.





5 y 6.-Desinflado del balón
7.-Balón desinflado listo para extracción
8.-Extracción del balón


¿Qué problemas puede producir el balón intragástrico?
Como en todos los procedimientos médicos, existe el riesgo de reacciones imprevistas, desconocidas y adversas a los medicamentos, procedimientos y materiales utilizados. Esto puede variar según las personas. Es probable que durante los tres primeros días sienta ciertas molestias así como calambres, naúseas y vómitos.

¿Quién puede ser apto para el tratamiento?
El candidato ideal para la implantación de balón intragástrico  sería una persona de entre 18- 60 años, con una contrastada biografía de intentos de pérdida de peso y resultados fracasados.

El perfil estándar del paciente se ajusta a un Índice de Masa Corporal (IMC) de entre 30 y 40 Kg./m2, sin patología orgánica o psiquiatrita activa que contraindique a priori la colocación del Balón intragástrico.

Se considerarán también como candidatos pacientes con un IMC mínimo de 28 Kg./m2 que presenten comorbilidades médicas significativas.

¿Cuánto peso se puede perder?
La cantidad de peso a perder dependerá de cómo el paciente adopte a largo plazo los cambios en su estilo de vida relacionados con la alimentación y el ejercicio; no obstante nuestra experiencia nos demuestra que el paciente puede llegar a perder entre el 60 y el 80% del sobrepeso.

El  verdadero éxito del tratamiento y por qué es tan importante la elección del equipo médico.
El balón ayuda al paciente a sentirse saciado, con  lo que se reduce la necesidad de alimentos y se facilita  al paciente la adaptación a nuevos hábitos alimenticios. No obstante, tan importante como el balón o incluso más es el trabajo desarrollado en paralelo por el equipo de médicos y dietistas que ayudarán al paciente a adquirir nuevos hábitos mediante un programa de pérdida de peso supervisado, que incluye una serie de visitas de seguimiento destinadas a “formar” al paciente en educación alimenticia ( control de trastornos alimenticios, ansiedad, etc..)